Artrosis: la enfermedad que podría afectar al 20% de la población de los países desarrollados

La artrosis es la enfermedad músculo-esquelética crónica más frecuente y es el resultado final de una serie de alteraciones mecánicas y biológicas que alteran la estructura del cartílago articular y del hueso subcondral.

Puede afectar a 1 de cada 5 personas mayores de 60 años, llegando a invalidar al 10% de la población que la padece, sobre todo cuando afecta a la cadera, la rodilla o la columna.

En los países desarrollados, la prevalencia de la artrosis es elevadísima debido al envejecimiento de la población. Más del 20% de la población es mayor de 60 años y en unos años se espera que este grupo de población sea mayor que el de menores de 20 años.

Siguiendo esta línea de datos, se estima que el número de artroplastias totales de rodilla incremente un 10% en los próximos años y las de cadera un 2.5%.

Por orden de frecuencia, estas son las articulaciones más afectadas:

  • Manos
  • Columna vertebral
  • Rodilla
  • Cadera

Un dato de interés sobre la artrosis es que el paciente siente dolor en la articulación, sin embargo, la artrosis se presenta en la estructura del cartílago, una zona aneural que no posee terminaciones nerviosas. 

El dolor, se cree entonces que es secundario a las lesiones de las estructuras vecinas, como una distensión de la cápsula articular secundaria a la deformación progresiva del eje de la articulación, reacción perióstica, microfracturas del hueso subcondral, aumento de la presión venosa intraósea y sinovitis (inflamación de la membrana sinovial).

El cuadro clínico de la artrosis está compuesto por tres principales alteraciones:

1. Dolor. Motivo de consulta más frecuente. El dolor aumenta con el uso de la articulación y se alivia con el reposo. Puede empeorar en el clima frío y suele mejorar con el calor seco.

2. Rigidez. Esta es la segunda razón más frecuente en la consulta al médico. Normalmente ocurre por las mañanas o en tiempos de reposo después de haber realizado una actividad física.

3. Limitación en la función de la articulación. La rigidez disminuye cuando se ejercita la zona dolorida, al contrario de lo que ocurre durante las exacerbaciones de las enfermedades inflamatorias, en que la rigidez persiste, pese al movimiento, durante mucho tiempo.

Pero sobre todo, la artrosis causa inestabilidad (ya sea por el dolor o la debilidad muscular asociada) que afecta directamente a la calidad de vida del paciente, impidiéndole realizar actividades cotidianas, que van desde el ejercicio físico hasta tareas mínimas como ponerse unos calcetines.

Sin embargo, el tratamiento de la artrosis presenta un alto grado de superación satisfactoria, cumpliendo con los siguientes objetivos:

  1. Aliviar el dolor
  2. Mejorar la capacidad funcional
  3. Evitar la progresión de la enfermedad

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